¿Qué pasa con tus contraseñas cuando mueres?
La mayoría tenemos decenas de cuentas, desde el correo y el banco hasta las fotos y las suscripciones, y nadie más conoce las contraseñas. Cuando alguien muere, esas contraseñas no pasan automáticamente a su familia. Esto es lo que ocurre de verdad, y cómo prepararlo mientras puedes.
La respuesta corta: no pasa nada automáticamente
Las cuentas siguen bloqueadas. Cada empresa tiene su propio proceso, que suele exigir un certificado de defunción y una prueba de que eres albacea o familiar directo. Algunas cuentas se pueden convertir en conmemorativas o cerrar, unas pocas se pueden traspasar y muchas no se pueden abrir en absoluto. La verificación en dos pasos lo complica aún más: si los códigos llegan al teléfono de la persona fallecida y nadie puede desbloquearlo, la familia puede quedarse fuera incluso con la contraseña correcta.
Qué ofrecen las grandes plataformas
Apple: contacto de legado
Puedes designar uno o varios contactos de legado. Tras tu muerte, un contacto de legado puede usar la clave de acceso que le diste, junto con un certificado de defunción, para solicitar acceso a tus datos de iCloud: fotos, mensajes, notas, archivos, contactos, calendarios y copias de seguridad de los dispositivos. Apple es clara sobre la laguna: las contraseñas guardadas en el llavero de iCloud, la información de pago y el contenido comprado no se incluyen, y el acceso tiene un plazo limitado.
Google: administrador de cuentas inactivas
Tú eliges cuándo se considera inactiva tu cuenta (tras 3, 6, 12 o 18 meses sin uso). Google te avisa primero, luego notifica a hasta 10 contactos de confianza y puede compartir con ellos los datos que hayas elegido, como fotos, correos o documentos. Cubre tus datos de Google, no las contraseñas de todo lo demás.
Gestores de contraseñas: acceso de emergencia
Algunos gestores de contraseñas te permiten designar un contacto de emergencia. Con Bitwarden, por ejemplo, un contacto de confianza puede solicitar acceso a tu caja fuerte; si no rechazas la solicitud dentro del plazo de espera que fijaste, se le concede el acceso. Funciona bien, pero solo si ya guardas tus contraseñas en ese gestor y lo configuraste de antemano.
Redes sociales
Facebook te permite elegir un contacto de legado para que se ocupe de un perfil conmemorativo, pero esa persona no puede iniciar sesión como tú ni leer tus mensajes. Otras redes ofrecen la conmemoración o la eliminación a petición.
La laguna: las propias contraseñas
En conjunto, estas herramientas dejan un hueco. El contacto de legado de Apple no transmite contraseñas. La herramienta de Google solo cubre Google. Un gestor de contraseñas solo ayuda si lo usas, y mucha gente, sobre todo los familiares mayores, no lo usa. El resultado es la conocida lista en papel dentro de un cajón: fácil de perder, fácil de que la encuentre quien no debe y casi siempre desactualizada.
Cómo dejar el acceso de forma segura, en cinco pasos
- Haz un inventario. Anota tus cuentas, para qué sirve cada una y qué debe pasar con ella: conservarla, traspasarla, descargarla o cerrarla. Empieza por el correo, porque es la llave para restablecer todo lo demás.
- Decide dónde guardar la información. Un gestor de contraseñas con acceso de emergencia, una carta sellada en manos de un abogado o notario, o una caja fuerte cifrada pensada para entregarse. Evita los archivos sin cifrar en tu ordenador.
- Elige a las personas. Decide quién debe tener acceso a qué. No tiene que ser la misma persona para todo.
- Ten en cuenta la verificación en dos pasos. Guarda los códigos de recuperación de las cuentas importantes junto a las contraseñas, y asegúrate de que alguien pueda desbloquear tu teléfono o sepa dónde están los códigos.
- Mantenlo al día. Pon un recordatorio anual. Una lista desactualizada causa casi tantos problemas como no tener ninguna.
Lo que no debes hacer
- No pongas las contraseñas en tu testamento. En muchos países, un testamento se convierte en un documento público tras su validación judicial, y las contraseñas cambian mucho antes que el testamento.
- No guardes una lista en texto plano en tu teléfono u ordenador. Quien se haga con el dispositivo lo tendrá todo.
- No pidas a tu familia que entre en tus cuentas bancarias haciéndose pasar por ti. Los bancos y otras entidades financieras tienen sus propios procesos para fallecimientos, y el albacea debe usarlos. Lo que tu familia necesita es la lista de cuentas y los contactos adecuados.